MARKETING CON «M» DE MADRE


Casi siempre hemos escuchado que las amas de casa son las que deciden que marcas de determinados productos ingresan al hogar. Pero es innegable que las madres son las que deciden a inicios de nuestras primeros pasos  que marcas ingresan a nuestras vidas. El posicionamiento, y grado de fidelización que tengamos a una marca vendrá ligado de la influencia de nuestras madres en nuestra percepción.

Siempre vi y escuche a mi madre y abuela referirse a las marcas de “su época” como las mejores marcas y que ahora las nuevas marcas “no son como las de antes” y todo ese análisis llevaba siempre a hablar de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Cuando ocurrían estos comentarios pensaba en que cuando me case y tenga muchos hijos, yo sería una madre moderna que consumiría lo último en moda y tecnología. He de confesar que en algunos rubros repito la frase antes mencionada de mi madre y abuela. Tener marcas fuertemente posicionadas en la mente de una mujer es bastante difícil por no decir imposible, frente a toda la gama de marcas que nos bombardean virtual y físicamente todos los días. Sin embargo una vez que una marca se implanta en el cerebro femenino no hay poder alguno que lo saque de ahí. El tener marcas preferidas ahorra mucho tiempo de compra, y eso para una madre de familia es muy valorado. Pasear con el cochecito de compras por los pasadizos de un supermercado y saber que marca y cantidad comprarás genera seguridad y tranquilidad para la conductora de ese carrito. 

La fidelidad es un término aplicado a la relación de parejas, que se le atribuye al marketing para el concepto de “enamorar” al cliente y que éste no se interese por otra marca. Lo mismo pedimos las mujeres a nuestra pareja, que siempre piense en nosotras así la competencia se ponga de oferta. Por ello el grado de fidelización cada vez es menor en las marcas. 

El amor de madre es el más puro de todos, y estoy segurísima que toda madre que lea este artículo dirá: “yo por mis hijos mato” y es la pura verdad, somos capaces de dar la vida sin pensarlo por ese ser que tuvimos dentro por 9 meses. Cuando hablamos de lovemarks hablamos de personas que aman marcas, pero ¿queremos que nos amen con un amor de pareja o un amor de madre? Hallar la diferencia entre uno y otro amor es súper fácil en el término de personas, pero al referirnos al universo del branding, me orientaría más a relacionarlo con el amor de madre. Crear una marca, conceptualizarla, diseñar el logo, pensar en los colores, etc. Es como engendrar un hijo, queremos que nada le falte, que sea el mejor de los mejores y obviamente que todos lo amen. Para llegar a que eso suceda debemos de tener en cuenta en darle los mejores principios y valores a nuestro hijo para que se convierta en una persona integra y digna de ser amada. Cuando creamos una marca debemos de pensar igual, inclusive en defenderla y cuidarla siempre, saber que va a pasar por etapas en un ciclo de vida y que la estrategia será distinta en cada etapa.

Estudiar, trabajar, enseñar y vivir en marketing es lo mejor que me ha pasado junto al ser madre de dos hermosas niñas que son mis mejores “productos y marcas”. La pasión es pasión por donde la mires y hasta el día de hoy es el ingrediente que nunca me ha fallado en mi receta para lograr la felicidad y el éxito en todo.

Carmen R. Martinez Huamán

La Comunidad Peruana de Marketing

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