EL CONSUMO RESPONSABLE: UN VOTO EN EL BOLSILLO DEL CONSUMIDOR

Feria del Consumo Responsable - Buenos Aires

El marketing es la disciplina que por definición tiene como su campo de estudio la satisfacción de las necesidades del cliente, en la que algunos profesionales nos preguntamos al finalizar una campaña sobre el tipo necesidades que atendemos al final del día del consumidor, aquel que con su compra no sólo realiza un intercambio de algo que le resulta de valor, sino que también ejerce su derecho a elegir, y en su conjunto como mercado apoya ciertos valores que representan la compra de tal o cual producto o marca. En tal, su compra no sólo resulta en su conjunto un simple intercambio sino un voto sobre los valores que representan a cada consumidor como parte de sus hábitos de consumo dentro de una sociedad.

Parte de estos hábitos no sólo forman parte de la vida del individuo, sino que a su vez dejan una huella dentro de su entorno más allá de lo que puede verse o incluso informarse el mismo. Resulta preocupante que al buscar sobre consumo responsable en google encontremos en su mayoría temas relacionados al alcohol y que inclusive yendo a Wikipedia el ciudadano de a pie encuentre una definición algo preocupante como: “es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.” , en la que si leemos con atención se presenta  como un concepto que es defendido sólo por un grupo de organizaciones que creen en ciertos valores y aconsejan seguirlos, a lo que contrastando le pregunto: ¿Usted apoyaría el consumo de productos que no se ajustan a sus necesidades reales, optan por el deterioro del medio ambiente y la desigualdad social?.

Por otro lado encontramos una definición más profunda en la fundación internacional ECODES, una de las más representativas de su tipo en Latinoamérica,  en la que se define como consumo responsable “la elección de los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran. Otra acepción de Consumo Responsable, o consumo crítico, complementaria a la definición anterior, es aquel que implica consumir menos, eligiendo consumir sólo lo necesario, y estando atentos a cómo nos influye la publicidad…” ¿Un poco más claro cierto? En efecto elegir por el consumo responsable, es escoger no sólo por productos responsables con el ecosistema, sino por empresas que consideran su impacto en la sociedad, incluyendo los valores que representa su marca e incluso la autoevaluación de sus elecciones como consumidor.

En nuestro país podemos encontrar que a pesar de que el consumo responsable sea un concepto difuso y poco promovido como tal por las empresas, se abre paso como valor desarrollado por algunas marcas que promueven su amabilidad con el medio ambiente como es el caso de las aguas de mesa en botellas con  un 30% a 33% menos de plástico (San Luis, Cielo, Crystal y Evian), supermercados que utilizan bolsas biodegradables (Metro, Wong, Plaza Vea y Vivanda), tiendas por departamento que promueven el uso de bolsas reusables (Saga Falabella, Paris), ahorro de energía eléctrica (EDELNOR, Luz del Sur), entre otras propuestas que si bien no promueven el consumo responsable, si promueven algunos de sus valores.



Una de las iniciativas más interesantes de los últimos meses ha sido la tomada por el Ministerio de Producción (PRODUCE), cumpliendo con parte de los 10 compromisos firmados en la COP 20, a través de su programa “A comer Pescado”, puntualmente con la iniciativa “La Pescadería” una iniciativa que busca impulsar el consumo responsable de los recursos hidrobiológicos, para ello reúne en un solo lugar a los principales actores de la cadena productiva del pescado. Siendo el articulador para que los pescadores artesanales comercialicen directamente su pesca a la población y cumpliendo efectivamente con todos los criterios para representar un consumo responsable y ejemplar.

No cabe duda que la compra del consumidor ya no es sólo una transacción, en la que hay un intercambio de valor, sino también la declaración de sus propios valores como parte de una sociedad, en ese marco no considerar como parte de nuestros criterios el concepto de consumo responsable, si bien no es un voto por el consumo dañino o perjudicial, actualmente representa un voto por el consumo irresponsable, con todo el impacto que involucra en nuestra sociedad y la que heredarán las generaciones venideras de peruanos.  

Mayo 2014
David E. Cieza Ramos

Punto de Marketing

La Comunidad Peruana de Marketing

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